Francisco Javier Rodríguez Bernal
El Malabarismo como Trabajo no Productivo
Para Marx, el trabajo productivo es aquel que crea plusvalía para un capitalista. El malabarista callejero o de semáforo, técnicamente, no es un trabajador productivo en el sentido estricto, sino un trabajador independiente que intercambia su servicio por dinero (a menudo como una forma de «limosna» o propina).
- Circos comerciales: Aquí la cosa cambia. El malabarista vende su fuerza de trabajo al dueño del circo. El dueño se queda con la ganancia de la taquilla (plusvalía) mientras que el artista recibe un salario que solo cubre su subsistencia y el mantenimiento de sus herramientas.
La Mercantilización del Asombro
En el sistema capitalista, el arte deja de ser una expresión puramente humana para convertirse en una mercancía.
- El malabarismo se empaqueta como «entretenimiento».
- La habilidad física del individuo se mide por su valor de cambio: ¿cuántas entradas puede vender este número?
- Fetichismo de la mercancía: El público ve el truco final (el objeto volando), pero se ignora el proceso de producción: las miles de horas de entrenamiento, el desgaste físico y la precariedad del artista.
Alienación vs. Realización
Aquí es donde el malabarismo ofrece una contradicción interesante:
- Alienación del producto: En un circo corporativo (como el Cirque du Soleil), el artista puede sentirse alienado porque no tiene control sobre la estética, el vestuario o el guion de su acto; es un engranaje más en una maquinaria masiva.
- Trabajo no alienado: Por el contrario, el malabarista que practica por placer o de forma autónoma recupera el control sobre sus medios de producción (sus clavas, pelotas, su cuerpo). En este sentido, el malabarismo puede ser una forma de praxis donde el ser humano desarrolla sus capacidades físicas y mentales de forma integral, desafiando la especialización fragmentada que impone la industria.
La Disciplina del Cuerpo
Marx (y más tarde teóricos influenciados por él como Foucault) vería el malabarismo como una forma extrema de disciplina corporal.
El cuerpo del malabarista es «entrenado» para ser una máquina eficiente. En el capitalismo, esta eficiencia suele estar destinada a la producción, pero en el circo, se convierte en un espectáculo de resistencia frente a las leyes de la física y la gravedad, a veces actuando como una válvula de escape para la clase obrera que busca distracción de su propia rutina mecánica.
Resistencia y Espacio Público
El malabarismo en los semáforos o plazas representa una reapropiación del espacio público.
- Es un acto de resistencia económica frente al desempleo o al trabajo asalariado tradicional.
- Interrumpe el flujo del tráfico (el flujo de las mercancías y de los trabajadores hacia sus fábricas -trabajos-) para imponer un momento de estética no regulada por el Estado o el Capital.
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